

La pasta, orgullo de Italia: más que un plato, un viaje a través de las tradiciones del Bel Paese
Con una historia rica y fascinante, la pasta no solo forma parte integral de la dieta mediterránea, sino que también es un símbolo de convivialidad y de compartir.
La masa
La pasta fresca de huevo (la “masa”), con su color amarillo intenso, es un pilar de la cocina emiliano-romañola: de Parma a Módena, de Bolonia a Ferrara, es la base de delicias culinarias como los tortellini, las lasañas, los cappellacci y las tagliatelle.
Al caminar por las calles históricas de las ciudades de Emilia-Romaña, los tonos dorados de los distintos tipos de pasta se asoman por los escaparates de las tiendas de gastronomía y de los restaurantes.

Comprar pasta fresca siempre es una experiencia satisfactoria, ¡pero hacerla uno mismo en casa lo es aún más y es más fácil de lo que parece!
Solo se necesitan dos ingredientes (harina y huevos), un rodillo y un poco de fuerza de brazo. Así es: ¡no hace falta ninguna máquina para estirar la masa! Claro, se necesita algo de práctica, pero una vez que dominas la técnica, preparar la pasta a mano será pan comido y no lo olvidarás jamás… un poco como montar en bicicleta.
Entonces, ¡prepárate con una tabla de cortar, un rodillo de madera y una espátula (o cuchillo de cocina) y veamos cómo hacer una masa perfecta!

Pasta fresca
Aprendamos a preparar la masa, base de muchísimos platos de nuestra cocina
Ingredientes
- 400 g de harina
- 4 huevos
Procedimiento
- Coloca la harina sobre la tabla de cortar y forma una pequeña montaña con un hueco en el centro; luego rompe los huevos dentro del hueco. Con un tenedor, incorpora la harina haciendo movimientos del exterior hacia el interior. Ten cuidado de que las claras y las yemas no se salgan por los lados.
- Cuando la mezcla comience a volverse sólida, usa los dedos para trabajar suavemente la masa hasta obtener una consistencia rugosa. No uses toda la mano en esta fase, solo los dedos: es mucho más eficiente y ensuciarás menos.
- Una vez que la masa se vuelve más firme, raspa los restos de masa de la tabla e incorpóralos nuevamente a la masa.
- Ahora comienza a trabajar la masa con las manos haciendo movimientos regulares durante 10-15 minutos hasta obtener una mezcla suave y esponjosa. Asegúrate de estirar bien la masa para que las fibras se vuelvan elásticas. Al final, deberías obtener una bola suave como la seda y elástica al tacto. Para verificar si tu masa está lista, córtala por la mitad: si ves burbujas de aire, significa que la has trabajado lo suficiente. Si no ves burbujas, sigue amasando unos minutos más para incorporar más aire.
- Para terminar, da a tu masa forma de bola y haz dos cortes en la parte superior formando una especie de cruz: esto ayudará a que las fibras se expandan mientras la masa reposa. Luego, envuelve la bola de masa en film transparente y déjala reposar de 30 minutos a una hora. Es importante que la masa esté completamente cubierta para que no se seque.
- Terminada la fase de reposo, espolvorea un poco de harina sobre la tabla y comienza a estirar la masa. Primero, aplana un poco la bola con la palma de la mano y hazla rodar sobre la tabla para que se cubra de harina: así el rodillo no se pegará a la masa. En este punto, puedes comenzar a estirar la masa con el rodillo: procede con movimientos del centro hacia afuera y asegúrate de girar la masa frecuentemente para darle una forma más regular.
Un consejo: cuando la masa esté bien estirada, es más fácil girarla si la enrollas delicadamente alrededor del rodillo; nunca uses las manos para levantarla o girarla porque podría romperse.
¿Qué tan fina debe ser la masa? Bueno, esto depende de la receta que estés preparando.
De todas formas, una forma sencilla de saber si la masa está suficientemente estirada es levantarla con el rodillo y ponerla contra la luz: si ves que la luz pasa a través de la pasta, significa que está lo suficientemente fina.
En Bolonia, la tradición dice que se debe poder ver la Iglesia de San Luca a través de la masa: ¡solo entonces está en su punto justo de delgadez!
¡Perfecto! Ahora conoces los fundamentos para preparar muchísimos platos de la cocina italiana: desde los tortellini, las tagliatelle, las lasañas hasta los cappellacci. ¡Solo el cielo es el límite!
Curiosidad: ¿sabías que las Cesarine rompieron un récord mundial? Sí, ¡extendimos una masa que era más larga que un campo de fútbol americano!
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