

La primavera es la estación que marca el despertar de la naturaleza: los días se alargan, los árboles se cubren de hojas y las plantas nos regalan sus frutos. Es el inicio de un nuevo ciclo, del renacimiento, donde la vida vence a la muerte. Desde la antigüedad, este periodo del año ha sido celebrado con fiestas y ritos propiciatorios de sabor mágico.
Los “antepasados” del Calendimaggio
En la antigua Roma, entre finales de abril y comienzos de mayo, se celebraban las Floralia en honor a Flora, la diosa responsable de la floración de la naturaleza; mientras que el primero de mayo los celtas, con motivo de la fiesta dedicada al dios del fuego Belenus, encendían las hogueras de Beltane (literalmente “resplandeciente”), es decir, grandes fogatas entre las cuales hacían pasar el ganado como signo de buen augurio.

Los ritos en Europa para celebrar la primavera
A lo largo de los siglos, en todo el territorio europeo los primeros días de mayo estaban dedicados a fiestas paganas destinadas a celebrar la explosión de la primavera: se interrumpían las actividades laborales y se organizaban desfiles, cortejos y banquetes.
Uno de los ritos preveía la tala de un árbol que luego se despojaba de todas las ramas excepto el penacho de la punta; el árbol se plantaba en la plaza del pueblo y la gente se reunía a su alrededor para bailar y cantar. Los balcones y las ventanas se decoraban, los jóvenes regalaban ramas florecidas a las muchachas como señal de amor y por las calles circulaban los “maggianti”, que entonaban cantos de buenos augurios para la población a cambio de comida.

La fiesta del Calendimaggio en la actualidad
Hoy en nuestro país esta fiesta se conoce como Calendimaggio. Aunque esta celebración fue prácticamente sustituida por la Fiesta de los Trabajadores a partir de 1889, la tradición sobrevive en varias ciudades europeas e italianas. En diversas zonas de Alemania y Austria, por ejemplo, se instala el tradicional Maibaum, el “árbol de mayo”; en Firenzuola (en Toscana) se celebra el Cantarmaggio, pero una de las recreaciones más sugestivas, que atrae a turistas de todo el mundo, es la de Asís. Aquí, en Asís, las celebraciones ven a la ciudad dividida en dos facciones que se enfrentan en competiciones y torneos.

La Asís del siglo XIV, entre Parte de Sotto y Parte de Sopra
A comienzos del siglo XIV, Asís alcanzó su máximo esplendor, como lo demuestra la presencia de los más grandes pintores de la época, como Giotto y Cimabue, y de ese mismo periodo data la división de la ciudad entre la Parte de Sotto y la Parte de Sopra, encabezadas respectivamente por las familias Fiumi y Nepis. Los enfrentamientos entre las dos facciones, cada una con su propia agenda política, podían ser muy cruentos, pero a pesar de ello nunca se dejó de celebrar la Fiesta de la Primavera.
La rivalidad entre las dos Partes continúa aún hoy
A partir de 1954, la fiesta del Calendimaggio ha adoptado la forma que conserva en la actualidad: las dos Partes de Asís continúan enfrentándose… no a golpes de espada como en el pasado, sino a base de desfiles con trajes de época, actuaciones musicales y escenas medievales. Un historiador, un musicólogo y una personalidad del mundo del espectáculo se encargan de juzgar a las dos facciones y determinar cuál ha celebrado mejor la primavera.

Un pañuelo azul o rojo para decretar al vencedor
Las calles de Asís se animan con juegos medievales, representaciones en dialecto de la época y con la actuación de los coros y la elección de la Madonna Primavera. La fiesta concluye con la proclamación de la Parte vencedora, cuando el Maestro de Campo agita en el aire el pañuelo del color de la facción ganadora, azul para la Parte de Sopra o rojo para la Parte de Sotto.
La receta de las fettuccine con ragú umbro
Si no tenéis la posibilidad de viajar a Asís para asistir a las celebraciones del Calendimaggio, pero queréis igualmente saborear en casa los sabores típicos de los días de fiesta en Umbría, compartimos con vosotros la receta de las fettuccine con ragú umbro de nuestra Cesarina Eleonora: ¡un auténtico triunfo de sabor!


Fettuccine con ragú de Umbría
Un ragú de sabor potente y decidido que encantará incluso a los paladares más exigentes
Ingredientes
- Para el ragú umbro:
- Ingredientes:
- 500 g de carne picada mixta (cerdo y ternera)
- 400 g de tomate triturado
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Vinagre de vino blanco
Para las fettuccine:- Ingredientes:
- 400 g de harina de sémola de trigo duro
- 4 huevos
Procedimiento
Para el ragú umbro:
- Picad finamente la cebolla y cortad por la mitad los dientes de ajo;
- Calentad un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una olla y añadid la cebolla y el ajo, dejándolos sofreír suavemente;
- Añadid la carne picada y dejadla dorar;
- Cuando la carne esté bien cocida, desglasad con un poco de vinagre de vino blanco y dejad que se evapore por completo;
- Verted el tomate triturado y una pizca de sal;
- Cocinad a fuego bajo durante aproximadamente una hora con la tapa puesta, removiendo de vez en cuando.
Para las fettuccine:
- Sobre una superficie de trabajo, verted la harina y formad un volcán haciendo un hueco en el centro;
- Añadid los huevos y comenzad a batirlos rápidamente con un tenedor, incorporándolos poco a poco a la harina;
- Trabajad la masa con las manos hasta obtener una bola lisa;
- Dejad reposar la masa cubierta durante unos 30 minutos;
- A continuación, estirad la masa con un rodillo hasta obtener una lámina fina casi transparente.
- Enrollad delicadamente la lámina desde ambos lados hacia el centro y cortad las fettuccine en tiras del ancho que prefiráis.
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