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Tabla con crescentine (gnocco frito), embutidos y queso

Crescentine: los cojines dorados de Emilia

Si te encuentras en Emilia, más o menos en la zona que va de Parma a Bolonia, y entras en una trattoria típica, es muy probable que te sirvan apetitosos rectángulos dorados de masa fermentada, crujientes por fuera y tiernos por dentro. Son las crescentine, uno de los street food más queridos y conocidos de la cocina emiliana.

Pero abordemos enseguida una cuestión que puede convertirse en un auténtico laberinto lingüístico para quien no sea de esta zona del norte de Italia. Según el lugar, este plato recibe nombres distintos: en Parma debes pedir una «pizza fritta»; en la zona de Bolonia, una «crescentina»; mientras que en Módena o Reggio Emilia tendrás que pedir «gnocco fritto». Sea cual sea el nombre, siempre te servirán lo mismo: una cesta repleta de rectángulos (o rombos) de masa frita en abundante aceite caliente (o manteca, según la tradición más auténtica) que, al hincharse, se transforman en suaves almohadillas listas para acompañar embutidos y quesos.

Las crescentine fritas deben cocinarse y comerse bien calientes. Son perfectas como entrante apetitoso o para una cena informal entre amigos, acompañadas de embutidos, quesos, mermelada y, por qué no, crema de chocolate. Pero también resultan deliciosas frías: en la llanura del Po los abuelos incluso las toman en el desayuno, partiéndolas en el café con leche en lugar del pan.

Las crescentine se preparan con pocos ingredientes y en sencillos pasos, pero para obtener un resultado óptimo –ligero y poco graso– es importante seguir estas reglas de oro:

  • estirar la masa bien fina;
  • dejar reposar la masa el tiempo necesario;
  • freír en manteca (aunque para un resultado más ligero se puede usar aceite, como en nuestra receta);
  • freír a temperatura moderada y constante para mantener el color dorado.

Ahora que ya sabes todo sobre las crescentine, ¡es hora de ponerse manos a la obra! Amasa, estira y fríe sin pensarlo dos veces: siguiendo nuestra receta sencilla llevarás a la mesa un gnocco fritto esponjoso, sabroso y fácil de digerir, perfecto para dar un toque especial a tus reuniones con amigos o familia.

Tabla con gnocco frito (o crescentine) y embutidos

Crescentine (gnocco frito)

Un clásico de Emilia: crujientes por fuera y suaves por dentro, perfectas para acompañar con embutidos y quesos

DificultadFácil
Tiempo de preparación1h 15m
Porciones12
CosteBajo

Ingredientes

  • 500 g de harina tipo 0
  • 1 cubo de levadura fresca
  • Un vaso pequeño de agua con gas
  • Menos de medio vaso de cerveza

Procedimiento

  • Disuelve la harina y la levadura en ¾ de agua con gas y ¼ de cerveza, de manera que la masa quede suave.
  • Deja reposar la masa aproximadamente una hora y luego estírala fina con un rodillo.
  • Con una rueda cortapastas dentada (llamada speronella en italiano, por su parecido con la espuela que llevan los jinetes en el talón de la bota) corta rectángulos o rombos, grandes o pequeños según prefieras.
  • Fríe las crescentine en una olla alta y amplia con abundante aceite.
  • Cuando el aceite esté bien caliente, añade las crescentine y dales la vuelta después de tres segundos.
  • Para comprobar que el aceite está en su punto, introduce una sola crescentina: no debe tardar más de tres segundos por lado en dorarse.

Pan, focaccias y masas fermentadas

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