

Si hay un ingrediente que encierra toda la poesía del verano italiano, sin duda es la flor de calabacín. Frágil, delicada y bellísima, su temporada es breve, pero el recuerdo que deja perdura en el tiempo. Es precisamente durante los meses más cálidos cuando la naturaleza nos regala esta maravilla, perfecta para llevar a la mesa en una receta clásica e irresistible: flores de calabacín rellenas, rebozadas y fritas.
Quien comparte con nosotros su versión familiar es nuestra Cesarina Antonella de Bagheria: su receta es una obra maestra de sencillez y sabor. El resultado son flores con un exterior crujiente y tentador que encierra un corazón jugoso y fundente. Pocos ingredientes, ¡pero un resultado extraordinario! Estas flores de calabacín son el entrante perfecto para una cena de verano al aire libre, un aperitivo entre amigos o un pequeño capricho cuando apetece algo bueno y fragante.

Qué pena que la temporada de las flores de calabacín sea tan corta. Por eso vale la pena aprovecharla mientras dure, quizá abasteciéndose en el mercado del agricultor y dedicándose a esta preparación tan sencilla como satisfactoria.
Aquí tienes la receta de Antonella, ¡para probarla cuanto antes!

Flores de calabacín rellenas en rebozado
Delicadas, fragantes e irresistibles: las flores de calabacín en una receta para disfrutar sin prisas
Ingredientes
- 30 flores de calabacín
- 250 g de queso fresco tuma (cortado en dados)
- Unos 15 filetes de anchoa
- Aceite de girasol
Para el rebozado:- 250 g de harina 00
- 250 g de harina de trigo duro remolida
- 20 g de levadura fresca de panadería
- Unos 400 ml de agua
- 1 huevo
- 10 g de sal
Procedimiento
- Lava rápidamente las flores de calabacín y retira con cuidado el pistilo y los sépalos.
- Rellena cada flor con un dado de tuma y medio filete de anchoa.
- Cierra cada flor juntando los pétalos y girándola suavemente sobre sí misma.
- Prepara el rebozado siguiendo el orden de los ingredientes.
- Deja reposar la masa durante unos 30–45 minutos (en verano; en otoño/invierno el tiempo se duplica).
- Cuando el rebozado esté listo, sumerge las flores asegurándote de que queden completamente cubiertas y fríelas en abundante aceite bien caliente.
- Cuando estén doradas, retíralas del aceite y colócalas sobre papel absorbente.