

La pasta, patatas y provola es mucho más que un simple plato. Es un símbolo de la cocina napolitana que, con pocos ingredientes simples, logra crear una auténtica explosión de sabores. Un plato que representa a la perfección la cocina popular campana: sabroso, nutritivo y delicioso.
Aquí te presentamos la receta de nuestra Cesarina Elena de Cascina, para que disfrutes en casa de este gran clásico que, con nuestros consejos, podrás preparar de manera “perfecta”, es decir, con la consistencia justa, casi sólida. Tal como manda la tradición. ¿Y saben lo que hacen en Nápoles para comprobar si la densidad es correcta? Hacen la prueba del “plato volteado”: si el plato está hecho a la perfección, la pasta, patatas y provola no se caerá. ¿Te atreves a aceptar este desafío?

Pasta, patatas y provola
Un plato humilde pero inimitable, piedra angular de la cocina napolitana
Ingredientes
- 250 g de pasta mixta
- 250 g de patatas
- 100 g de parmesano
- 100 g de provola ahumada
- 50 g de aceite de oliva virgen extra
- 1 cebolla
- 1 rama de apio
- Una tacita de puré de tomate
- Sal, pimienta al gusto
Procedimiento
- En una cacerola amplia, sofríe el apio y la cebolla finamente picada en el aceite; luego añade el tomate y cocina 5 minutos a fuego fuerte.
- Agrega las patatas cortadas en cubos y cubre con agua; sazona con sal y pimienta.
- Cuando las patatas estén cocidas, añade 400 g de agua, lleva a ebullición y añade la pasta.
- Cocina, removiendo con frecuencia.
- Cuando la pasta esté al dente, mezcla con el parmesano y la provola cortada en cubos.
- Emplata.
Los orígenes de la pasta, patatas y provola
La primera referencia oficial de este plato data de 1773: Vincenzo Corrado lo cita en su libro “Cuoco Galante”. A diferencia de la versión moderna, la receta de entonces no incluía provola.
La unión de pasta y patatas debió parecer a los hombres del siglo XVII una combinación casi obvia. Introducidas en Italia en el siglo XVI, las patatas encontraron un terreno fértil para su cultivo en el clima templado del sur; en la misma época, la pasta era un producto ampliamente difundido, muy fácil de conseguir y particularmente popular porque permitía preparar platos económicos pero nutritivos. Así, de la unión de estos dos alimentos ricos en carbohidratos nació esta deliciosa receta, todavía hoy apreciada por su poder saciante y su sabor irresistible.

La pasta mixta: el verdadero toque tradicional
Un elemento distintivo es el uso de la “pasta mixta” o “munnezzaglia”, un conjunto de formatos de pasta sobrantes en la despensa que, mezclados, dan al plato una textura particular. Este tipo de pasta no es solo una elección culinaria, sino también una filosofía anti-desperdicio, típica de la tradición napolitana.
Variantes
Aunque la receta original solo incluye pasta, patatas y sofrito, con el tiempo se ha enriquecido con otros ingredientes, como panceta o incluso gratinado al horno para crear un pastel. Entre las variantes modernas también encontramos la versión “más caldosa”, ideal para los meses más fríos, aunque en marcado contraste con la versión clásica casi sólida.
Hoy, la pasta, patatas y provola es un plato icónico, amado por quienes quieren saborear el alma de la cocina napolitana. Con su sencillez y su inconfundible cremosidad, representa una de las recetas más antiguas y al mismo tiempo actuales, capaz de calentar el corazón en cada cucharada.