

Si se menciona Romagna, se piensa inmediatamente en la piadina y en los famosos cassoni, dos auténticos símbolos gastronómicos que evocan aromas de mar y noches de verano. Pero el mundo de la piadina es mucho más variado de lo que se cree: cada zona tiene su propia versión, con variantes que cuentan historias familiares y tradiciones antiguas. Hoy los llevamos a Las Marcas, concretamente a Pesaro, para descubrir una especialidad irresistible: la piada hojaldrada, también llamada crescia hojaldrada.
Fácil y rápida de preparar (y igualmente rápida de disfrutar, porque es tan buena que desaparece en muy poco tiempo), la piada hojaldrada es una alternativa aromática y crujiente frente a la clásica piadina de Romagna. Uno de sus secretos es el uso de manteca de cerdo en la masa, que le aporta esa consistencia hojaldrada y ese toque de sabor extra capaz de transformar un simple sustituto del pan en un verdadero plato principal, ¡sobre todo si se rellena generosamente!
Como suele ocurrir con las recetas tradicionales, la piada hojaldrada también tiene varias variantes, transmitidas de generación en generación y adaptadas a los gustos locales. Cada familia guarda su truco para conseguir una masa perfectamente hojaldrada, y nuestra Cesarina Silvana de Pesaro está lista para revelar su receta y los secretos para lograr un resultado digno de arte culinario.

"Esta es una de mis recetas favoritas. Tenía unos seis años cuando mi mamá me enseñó los distintos pasos, ¡y cada vez era una fiesta! He modificado la receta casera añadiendo a la harina la misma cantidad de sémola de trigo duro remolinada para obtener más sabor y ligereza."


Piadina hojaldrada
Un clásico de Las Marcas, fragante e irresistible
Ingredientes
- 250 g de harina tipo 1
- 250 g de sémola de trigo duro remolinada
- 260 ml de agua
- 50 g de manteca (o aceite de oliva virgen extra)
- 12 g de sal
- Pimienta al gusto
Procedimiento
- Coloca en un bol las dos harinas, la sal, la pimienta y la manteca o el aceite.
- Agrega el agua, mezclando todo con un tenedor.
- Luego, amasa la masa con las manos hasta obtener un bollo liso y homogéneo. Envuelve en film transparente y deja reposar durante unos 10 minutos.
- Transfiere la masa a la superficie de trabajo y divídela en 10 partes de aproximadamente 80 g cada una.
- Estira cada bolita hasta obtener una lámina de unos 3 mm de grosor.
- Con la parte trasera de una cuchara, unta uniformemente la manteca o pincela con el aceite.
- Enrolla las láminas formando un espiral, que luego volverás a estirar con el rodillo hasta obtener una lámina de unos 2 mm.
- Calienta bien la plancha y cocina las piadinas, cuidando de girarlas constantemente para asegurar una cocción uniforme: deben quedar bien doradas y cocidas, listas para rellenar al gusto (usualmente con hierbas silvestres, verduras de temporada gratinadas al horno, embutidos y quesos locales) y servir calientes.
Un poco de historia sobre la Piadina
Los primeros testimonios de la piada se remontan incluso al 1200 a.C., aunque el primer documento escrito que la menciona data de 1371. Nacida como pan humilde en tiempos de escasez, la piadina permaneció durante siglos como alimento de las clases más pobres, para luego reivindicarse en el siglo XX gracias también a la difusión de la harina de maíz, que la hizo más accesible. En los años 40 y 50, con el auge del turismo en la Riviera Romagnola, la piadina conquistó el corazón de viajeros y veraneantes, convirtiéndose en un ícono gastronómico celebrado hoy incluso en cocinas con estrellas Michelin.
