

Los mayas lo consideraban la comida de los dioses, los aztecas utilizaban sus semillas como moneda y algunos lo empleaban incluso como medicina por su sabor amargo: hablamos del chocolate. Ya sea con leche, negro o blanco, el chocolate es ese pequeño pecado de gula que nos permitimos de vez en cuando: mejora instantáneamente el ánimo y nuestra conciencia puede dormir tranquila, porque, como veremos, esta pequeña transgresión también tiene efectos positivos sobre nuestra salud.
El Día Mundial del Chocolate
Desde 2009, este producto apreciado por grandes y pequeños se celebra cada año con el Día Mundial del Chocolate. El 7 de julio, fecha en que se introdujo el chocolate en Europa en el siglo XVI, se organizan eventos en ciudades de todo el mundo donde el “oro negro” es el absoluto protagonista, para deleite de los amantes del chocolate de todas partes.
Para celebrar adecuadamente esta ocasión, os presentamos la receta de un postre muy chocolatoso típico de Ferrara: el Pastel Tenerina.
Receta del Pastel Tenerina
Un pastel de chocolate tierno con una textura rica que envuelve el paladar.
El Pastel Tenerina fue creado a principios del siglo XX en Ferrara en honor a la reina de Montenegro Elena Petrovich, esposa del rey de Italia Víctor Manuel III. Se decía que Elena era dulce y de corazón tierno, y estas son precisamente las características que distinguen al Pastel Tenerina, cuya fina y delicada corteza encierra un centro mantecoso y suave que se derrite en la boca. Para obtener un resultado excelente, usad el mejor chocolate y servid el pastel con un ligero espolvoreado de azúcar glas. Para un toque extra de placer, añadid una cucharada de crema de mascarpone: ¡parecerá tocar el cielo con un dedo!

Tarta Tenerina
Un tierno pastel de chocolate con una rica textura que envuelve el paladar
Ingredientes
- 200 g de mantequilla blanda
- 180 g de azúcar
- 50 g de harina 00
- 5 huevos medianos
- 400 g de chocolate negro (60-70 %)
- Una pizca de sal
- Azúcar glas para servir
Procedimiento
- Derretir el chocolate al baño maría.
- Separar las yemas de las claras.
- En un bol, batir la mantequilla, harina, azúcar y las yemas.
- En otro bol, batir las claras a punto de nieve con batidora eléctrica.
- Añadir el chocolate fundido y las claras al bol de las yemas, mezclando de arriba hacia abajo para no perder aire. Es importante mantener la aireación, por lo que no mezclar demasiado enérgicamente, solo hasta que los ingredientes se integren.
- Precalentar el horno a 150°C, engrasar y enharinar un molde redondo y verter la mezcla.
- Hornear durante 45 minutos. El pastel está listo cuando la superficie tiene una fina costra y aparecen burbujas en el centro.
- Espolvorear con azúcar glas antes de servir.
Orígenes del chocolate
Hoy en día, las formas que puede adoptar el chocolate son casi infinitas: barras crujientes, mousse suave, crema voluptuosa, en polvo para añadir a la leche, bombones brillantes (quizá rellenos de licor) o incluso como ingrediente en platos salados.
Pero hace 2000 años, un indígena de Centroamérica recogió por primera vez el fruto ovalado del cacao y lo abrió, encontrando una pulpa blanca, dulce y perfumada que rodeaba los granos. Probablemente los tostó, los infusionó y –sin saberlo– creó el primer chocolate de la historia de la humanidad.

Mayas y Aztecas
Los hallazgos arqueológicos muestran que el procesamiento del cacao ya existía en el 1800 a.C. Para los mayas y aztecas, el cacao era esencial y estaba estrechamente ligado a su vida diaria. Los granos se usaban como moneda para comprar objetos, pagar impuestos y salarios, y eran considerados un regalo de los dioses; en muchas pinturas rupestres, las deidades sostienen granos de cacao (de ahí el apodo “comida de los dioses”).
Colón y la llegada del cacao a Europa
Los primeros europeos en contacto con el cacao fueron Cristóbal Colón y sus hombres. La llegada a Europa se dio en 1520, cuando Hernán Cortés visitó la corte de Moctezuma en Tenochtitlán y llevó a España un cargamento de cacao regalado por el emperador. Desde España, el chocolate comenzó su conquista de Europa: Italia (corte de los Médici), Inglaterra (casas de chocolate) y Francia (corte de Luis XIV).

El chocolate hoy
El chocolate tal como lo conocemos surgió con la revolución industrial. En 1828, el químico holandés Coenraad Johannes van Houten desarrolló un método para tratar los granos de cacao con sales alcalinas, obteniendo cacao en polvo más fácil de mezclar con agua (“cacao holandés”). La primera tableta de chocolate moderna fue creada por Joseph Fry, cuya empresa fue la mayor productora de chocolate del mundo en la época victoriana.

Nestlé, Peter y Lindt
Pero la innovación chocolatera no terminó ahí. En 1867, el químico suizo Heinrich Nestlé desarrolló un proceso de evaporación para convertir la leche en polvo; Daniel Peter lo utilizó doce años después para unir la leche en polvo con el chocolate, creando así la primera tableta de chocolate con leche.
Junto a Nestlé y Peter, recordemos también al suizo Rudolph Lindt, inventor de la máquina de conchado, una de las últimas y más delicadas fases de la elaboración del chocolate: la materia prima se bate repetidamente hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea, lista para convertirse en una deliciosa tableta de chocolate.

Beneficios del chocolate para la salud
El chocolate mejora el ánimo, y esto es indiscutible, pero estudios recientes han demostrado que también tiene numerosos efectos positivos para la salud. El cacao es rico en flavonoides, antioxidantes activos que combaten los radicales libres y mejoran la precisión, atención y velocidad de procesamiento.
Además, el cacao ayuda a prevenir caries y placa dental, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, disminuye la presión arterial y aumenta el deseo sexual.
En resumen, un consumo regular y moderado de cacao (por ejemplo, un cuadradito de chocolate negro al día) es un pequeño pecado de gula, pero venial, ya que beneficia al cuerpo y, no menos importante, al espíritu.
