

Estamos en los últimos días del verano y ya pensamos en los meses de otoño, cuando las jornadas se acortan y el frío empieza a sentirse. Es el momento ideal para preparar conservas y mermeladas que nos acompañarán en los meses siguientes, cuando ciertas frutas y hortalizas ya no estén disponibles.
Hoy les explicamos cómo preparar una deliciosa salsa de tomate casera, de color rojo intenso, capaz de llevar un poco de sol y calor mediterráneo incluso en los días más grises. Es un aliño sencillo pero lleno de sabor, perfecto para infinidad de platos. La receta que les proponemos nos la presenta nuestra Cesarina Nicoletta de Milán:
«Esta es la salsa que hacía mi madre, que nunca compró salsa envasada. Es saludable, sin grasas y sin sofrito.»

Como en todas las recetas sencillas, la calidad de los ingredientes marca la diferencia: elegir tomates maduros y sabrosos, recogidos en pleno verano, es fundamental para lograr una salsa rica, con cuerpo y aromática. El mejor momento para prepararla es julio y agosto, cuando los tomates están en su punto máximo de dulzor y han absorbido todo el calor del sol.
Una vez lista, esta salsa será su gran aliada en la cocina: perfecta para pasta, para enriquecer pizzas, dar sabor a risottos cremosos o cocinar sabrosas albóndigas. Conserven la salsa en tarros esterilizados y lleven a la mesa un pedazo de verano durante todo el año.

Salsa de tomate casera
Una receta sencilla con pocos ingredientes para una salsa versátil y sabrosa
Ingredientes
- 1 kg de tomates pera maduros
- 1 zanahoria
- 1 rama de apio
- 1 cebolla roja
- 1 cucharadita de sal gruesa
- Albahaca al gusto
Procedimiento
- Corten todos los ingredientes en trozos y pónganlos a cocinar en una olla grande, sin tapa, a fuego medio. Remuevan de vez en cuando para evitar que se pegue.
- Mientras se cocinan, con un cucharón retiren y reserven la parte líquida.
- Pasen los tomates y las verduras por el pasapurés para eliminar semillas y pieles: en este punto la salsa está lista.
Consejos:
- si desean preparar una cantidad mayor para conservar, multipliquen las dosis a su gusto.
- la parte líquida retirada durante la cocción (agua de tomate) pueden filtrarla con una gasa o papel y usarla para una fantástica pasta risottada muy aromática, a la que solo habrá que añadir mantequilla y queso parmesano.
Conservación: para conservar la salsa, viértanla en tarros de vidrio limpios y esterilicen todo en agua hirviendo durante al menos 30 minutos (para una correcta esterilización, sigan las directrices del Ministerio de Sanidad).