

Ha llegado diciembre, y con él la magia de la Navidad, la época del año en la que la familia se reúne y pasa tiempo juntos, incluso alrededor de la mesa.
Para calentar la atmósfera y acompañarte en un viaje lleno del espíritu navideño, hemos pensado en una serie de cuatro recetas navideñas deliciosas. Cada semana compartiremos contigo un plato: al final, tendrás nuestro menú navideño completo para disfrutar con tus seres queridos.
Para empezar, nuestra Cesarina Cristina de Florencia compartió con nosotros la receta para preparar estos tradicionales crostini de hígado de pollo.

Crostinis de hígados
El aperitivo toscano perfecto para tu Navidad
Ingredientes
- Pan toscano
- 4 hígados de pollo (ya limpios)
- 1 loncha de Rigatino (o carrillera)
- 50 g de mantequilla
- 1/2 cebolla blanca
- 1 diente de ajo
- 1 cucharada de alcaparras en sal
- 2 filetes de anchoa
- 4 cucharadas de marsala
- Caldo
- Aceite, sal y pimienta al gusto
Procedimiento
- Toma una cacerola pequeña.
- Pica finamente la cebolla y sofríela en la mantequilla; cuando empiece a dorarse, añade los hígados (lavados y secos) cortados en trozos grandes.
- Agrega una hoja de laurel y báñalos con marsala, deja evaporar y, a fuego lento, cocínalos durante 20 minutos; si es necesario, añade un poco de caldo si están demasiado secos.
- Cuando estén listos, coloca los hígados sobre la tabla, retira el laurel y añade las alcaparras desaladas, la anchoa y la loncha de rigatino, luego pica finamente hasta obtener una pasta suave.
- Resalta todo en la cacerola y deja cocinar dos minutos más.
- Corta rebanadas de pan toscano de no más de 1 cm, tuéstalas ligeramente en el horno y unta la mezcla de hígado encima.
Orígenes y contexto histórico de la Navidad
Para muchos, diciembre significa celebrar la Navidad, pero que el 25 de diciembre fuera originalmente una fiesta pagana y luego “absorbida” por la Iglesia católica es algo que probablemente pocos saben.
Esta fiesta, que agrada a grandes y pequeños, tiene raíces en la cultura pagana y cristiana. Originalmente, el significado de esta festividad no estaba relacionado con la celebración del nacimiento de Jesucristo: solo después, en el siglo IV, el emperador Constantino la formalizó como tal.
En el contexto pagano ya existían celebraciones coincidiendo con el solsticio de invierno, como las Saturnales y la fiesta del “Sol Invicto”, asociada al renacimiento del sol después del período más oscuro del año.

Una iconografía renovada
Con el paso de los siglos, la Navidad adquirió elementos iconográficos distintivos. En particular, la figura de María y del Niño se convirtieron en sujetos fundamentales del arte sacro, mientras se consolidaban las tradiciones iconográficas relacionadas con la representación del Nacimiento con la Sagrada Familia, los pastores y, más tarde, los Reyes Magos. Sin embargo, fue solo en la Edad Media cuando las celebraciones navideñas comenzaron a hacerse populares entre los fieles, también gracias a la creación del belén, iniciativa tradicionalmente atribuida a San Francisco de Asís.
Evolución y tradiciones contemporáneas
Con el tiempo, la Navidad se transformó en una fiesta no solo religiosa, sino también cultural y social; en muchos países, de hecho, se convirtió en un período de celebración de la familia y la solidaridad. La figura de Papá Noel, inspirada en San Nicolás, es uno de los símbolos modernos más reconocidos y encarna el espíritu de generosidad que caracteriza esta festividad, aunque solo en los siglos XIX y XX Papá Noel adquirió las características actuales gracias a la literatura y al marketing.

Hoy, la Navidad es una fiesta global, celebrada en todo el mundo con una variedad de tradiciones que van desde los rituales religiosos hasta las costumbres más laicas. A pesar de los cambios y las influencias culturales que se han sucedido, la Navidad mantiene su significado original de esperanza y renacimiento, uniendo a personas de diferentes creencias y culturas.