

¿Quién puede resistirse al atractivo de la fritura? ¿Y a quién no le gusta el pan, quizá aún caliente, fragante y tierno por dentro? Ahora imagina unir estos dos placeres, añadir un toque de jamón crudo y una cucharada de queso cremoso como el stracchino. ¿El resultado? Los coccoli florentinos, pequeños tesoros de la tradición toscana, perfectos para un entrante o un aperitivo con sabor a fiesta.
También conocidos como masa frita, panzerotti, donzelle, zonzelle, ficattole o, en algunos casos, sommommoli (diminutivo de sommommo, que en dialecto toscano indica un golpe dado bajo la barbilla, evocando su forma redondeada), los coccoli hunden sus raíces en la cocina más humilde e ingeniosa. Nacidos de la sencillez de tres ingredientes —harina, agua y levadura— demuestran que no hacen falta grandes cosas para lograr un plato memorable. Fritos hasta quedar dorados y crujientes por fuera, pero aún esponjosos y aireados por dentro, los coccoli recuerdan de cerca a las pettole de Apulia, aunque con una identidad plenamente toscana. En Florencia se encuentran fácilmente en los mercados o en los puestos de street food y se sirven todavía calientes, a menudo rellenos de stracchino o crescenza y jamón crudo.
Es uno de esos platos que unen generaciones y estilos de vida: la abuela que los prepara a ojo, el chico que los come al paso con sus amigos, el turista curioso que los descubre por casualidad… Y, en cualquier caso, difícilmente llegan a enfriarse: ¡desaparecen demasiado rápido!

Coccoli
Bocados de pan frito, clásico street food florentino, perfectos para el aperitivo
Ingredientes
- Para la masa:
- 250 g de harina 00
- 1 sobre (8 g) de levadura seca
- 150 ml de agua tibia
- Sal gruesa
- Aceite de cacahuete o de girasol para freír
Para servir:- 150 g de stracchino o crescenza (u otro queso fresco)
- 150–200 g de jamón crudo
Procedimiento
- En un bol grande, tamiza la harina y mézclala con la levadura.
- Añade el agua tibia y mezcla con una cuchara de madera.
- Trabaja la masa con las manos durante unos minutos, hasta que empiece a compactarse. Añade la sal y continúa amasando. Cuando la masa esté bastante firme, pásala a una superficie ligeramente enharinada y amásala hasta que quede lisa y elástica.
- Coloca la masa en un bol limpio, cúbrela con film transparente y un paño de cocina, y déjala levar en un lugar cálido (como el horno con la luz encendida) durante aproximadamente una hora, o hasta que haya duplicado su volumen.
- Forma un cilindro y corta porciones de masa del mismo tamaño, dándoles forma de bolitas (del tamaño de una nuez).
- Calienta el aceite para freír en un cazo o en una freidora a 170 °C. Para comprobar la temperatura, introduce un palillo: si se forman burbujas alrededor, casi está listo. Prueba con un trocito de masa: si chisporrotea y hace burbujas, puedes empezar a freír.
- Fríe los coccoli en pequeñas tandas durante 3–4 minutos, dándoles la vuelta a menudo, hasta que estén dorados.
- Déjalos escurrir sobre papel de cocina y espolvorea con una pizca de sal. Disfrútalos al momento con stracchino y jamón crudo.