

La Schiacciata florentina es un dulce tradicional que hunde sus raíces en la cultura culinaria toscana. Pero, ¿qué es la Schiacciata florentina? Los novatos podrían confundir este dulce típico del Martes de Carnaval con el pan salado del mismo nombre, pero es muy diferente: se trata de un pastel de unos 3 centímetros de altura, suave y aromatizado con ralladura de naranja.

Dulce, blanco y dorado, esponjoso y perfumado: estos son los sabores y colores típicos de la Schiacciata florentina, perfecta para acompañar el té del desayuno o el café de la tarde.
Nuestra Cesarina Barbara de Florencia compartió con nosotros su receta para esta delicia toscana.

Schiacciata florentina
El símbolo del Carnaval florentino
Ingredientes
- 250 g de harina blanca 00
- 80 g de azúcar
- 80 g de mantequilla
- 15 g de levadura fresca
- 1 huevo
- 1 naranja
- 1 sobre de vainilla
- Sal y azúcar glas al gusto
Procedimiento
- Poner la harina en un bol, añadir la levadura disuelta en un poco de agua tibia y trabajar con una cuchara hasta obtener una masa consistente.
- Cubrir con un paño y dejar reposar 1 hora.
- Añadir el huevo, la mantequilla, el azúcar, la vainilla, la ralladura de naranja y una pizca de sal.
- Trabajar la masa con un movimiento rotatorio de la cuchara de arriba hacia abajo. Verter la masa en un molde rectangular engrasado.
- Hornear a 150 grados durante unos 30-40 minutos.
- Una vez frío, espolvorear con azúcar glas.
Los orígenes de la Schiacciata florentina
La Schiacciata florentina es un dulce típico de Florencia, estrechamente ligado al Carnaval y a las tradiciones culinarias toscanas. Sus primeras huellas documentadas datan del siglo XIX, cuando Pellegrino Artusi la mencionó en su famoso manual de cocina como «schiacciata unta». Sin embargo, sus raíces parecen remontarse aún más atrás: en el siglo XVIII era conocida como «stiacciata delle Murate», preparada por las monjas clausuradas del convento de la via Ghibellina. Se dice que se cocía en moldes rectangulares e incluso se servía a los prisioneros como parte de su última comida antes de la ejecución.
La receta original incluía pocos ingredientes simples: harina, azúcar, manteca de cerdo, huevos y ralladura de naranja, que daban al pastel su aroma inconfundible. Con el tiempo, la receta se ha adaptado a los gustos modernos. Hoy en día, la mantequilla a menudo ha reemplazado la manteca y no es raro encontrar versiones rellenas con crema o nata.
Símbolo de las tradiciones culinarias de la ciudad, la Schiacciata florentina es mucho más que un dulce: es un vínculo con la historia y la identidad de un lugar, aún hoy celebrada y querida por todos los que tienen la suerte de probarla.