

Hoy charlamos con los Cesarini Barbara y Andrea, que abren las puertas de su acogedora casa en Zocca para ofrecer a sus huéspedes experiencias culinarias vinculadas a la tradición local y a los sabores típicos del territorio.
Barbara es profesora, Andrea ingeniero, y juntos comparten una gran pasión por la cocina.
En su cocina les encanta celebrar la tradición emiliana, preparando platos con ingredientes locales y de temporada, cuidadosamente seleccionados para realzar cada sabor y cada producto. ¿Su punto fuerte? La pasta fresca hecha a mano.
Con entusiasmo nos cuentan cómo nació su pasión por el arte culinario, iniciada en la infancia y cultivada con el paso del tiempo, y qué esperan de esta aventura en el mundo de las Cesarine: un viaje hecho de encuentros, momentos compartidos y un gran amor por las tradiciones.
A través de sus experiencias, Barbara y Andrea nos acompañan en un recorrido de descubrimiento y redescubrimiento del territorio, enseñándonos a valorar al máximo los ingredientes típicos locales, muy sencillos pero con una larga historia detrás. Entre ellos destaca la harina de castaña, ingrediente emblemático de la cocina campesina y protagonista de platos que cuentan la verdadera alma del Apenino modenés. Entre las preparaciones más representativas del territorio encontramos los ciacci, símbolo de la cocina humilde pero de sabor sorprendente. Tampoco pueden faltar las tigelle (o crescentine), auténticos iconos de la tradición gastronómica emiliana.
Descubriendo Zocca, entre cocina tradicional y música rock
Zocca es un pueblo de montaña del Apenino modenés, situado entre los valles del Panaro, del Reno y del Samoggia. Rodeada de bosques y paisajes impresionantes, Zocca enamora con sus callejuelas y las tiendas de su casco histórico, que le confieren esa elegancia sencilla típica de los pueblos de montaña. Con un amplio calendario de eventos culturales a lo largo del año, una visita a Zocca es casi obligatoria para quienes aman vivir y saborear la Italia más auténtica.
Nacida originalmente como lugar de mercado, hoy Zocca, además de ser un punto de referencia para quienes desean mantener un vínculo con las tradiciones y la cocina local, es famosa en toda Italia por haber visto nacer en 1952 a una de las mayores leyendas de la música italiana: Vasco Rossi. Su música y su personalidad han difundido el nombre de Zocca más allá de las fronteras regionales, transformando este pequeño municipio de montaña en un auténtico lugar de peregrinación para fans procedentes de todos los rincones del país.

Después de conocer un poco mejor la tierra que acoge a nuestros Cesarini Barbara y Andrea, entramos ahora en el corazón de su historia y descubrimos cómo nació su deseo de ponerse entre fogones y qué los impulsó a unirse a nuestra comunidad.
¿Cómo nació tu pasión por la cocina italiana?
Barbara:
Mi pasión por la cocina italiana nació cuando era niña. Pasaba mucho tiempo en la cocina con mi abuela y mi madre, las observaba cocinar y aprendía mirando. Con ellas di mis primeros pasos entre fogones y en la tradición culinaria. Desde entonces no he parado: cocinar se ha convertido en algo que me hace sentir en casa.
Andrea:
Mi pasión por la cocina tiene sus raíces en la infancia, cuando observaba a mi abuela, que era cocinera de profesión, moverse con seguridad frente a los fogones. Ella me transmitió no solo el amor por este mundo, sino también la importancia de elegir con sumo cuidado las materias primas para preparar las recetas, apostando por la calidad y la estacionalidad de los ingredientes.
¿Cómo conociste la comunidad Cesarine?
Barbara:
Conocí la comunidad de las Cesarine por el boca a boca. Una señora me habló de su experiencia con entusiasmo y enseguida despertó mi curiosidad. Así que empecé a informarme, hice algunas búsquedas… ¡y ahí empezó todo!
Andrea:
Conocí el mundo de las Cesarine gracias a Barbara y desde el primer momento me fascinó esta realidad hecha de amor por la tradición y pasión por la cocina.
¿Qué esperas de tu experiencia con Cesarine?
Barbara:
De esta experiencia con Cesarine espero conocer a nuevas personas, abrir las puertas de mi casa y hacer que se sientan acogidas como si estuvieran en casa de amigos. Sobre todo, me gustaría dar a conocer y hacer amar la belleza de nuestro territorio y la riqueza de nuestra cocina tradicional, contando las historias y los sabores que nos unen a esta tierra. Deseo poner en valor las excelencias locales, mostrando el vínculo de mis platos con el territorio.
Andrea:
De este viaje en el mundo Cesarine espero muchos momentos agradables y divertidos, marcados por la convivencia, con la oportunidad de conocer a personas procedentes de distintas partes de Italia y del mundo. Espero poder dar a conocer los sabores de nuestra cocina y de nuestra tierra a quienes aún no han tenido la oportunidad de descubrirlos.
En vuestras experiencias proponéis platos muy particulares, como las tagliatelle de harina de castaña y los ciacci, estrechamente ligados a la tradición y al territorio. ¿Hay algún motivo por el que hayáis elegido precisamente estas preparaciones para compartir con vuestros invitados? ¿Os gustaría contarnos alguna anécdota o recuerdo relacionado con estos platos?
En ambos casos se trata de platos elaborados con productos típicos de nuestra zona, un aspecto al que damos mucha importancia.
Las tagliatelle de harina de castaña las preparamos cada año con motivo de la Fiesta de la Castaña, en octubre. Al formar parte de la Pro Loco, durante esos días gestionamos el puesto gastronómico, una experiencia exigente pero muy gratificante. Es un plato de nuestra creación, nacido del deseo de poner en valor un producto típico del territorio: la harina de castaña. Normalmente se utiliza en repostería, pero en nuestra opinión da lo mejor de sí en platos salados y en la pasta: a todos los que la prueban les encanta.
Con esta receta también intentamos recuperar parte de la tradición de antaño, cuando la harina de castaña se utilizaba mucho más, incluso en la cocina diaria.
Los ciacci, en cambio, son uno de los platos humildes de nuestra tradición, parientes cercanos de las más conocidas crescentine – que muchos llaman erróneamente tigelle. Mientras que las crescentine ya se han difundido por todas partes, incluso en restaurantes y alojamientos rurales, los ciacci siguen siendo un plato estrictamente local, imposible de encontrar en restaurantes: solo se preparan en las casas o en las fiestas populares.
Prepararlos requiere tiempo y paciencia: los tiempos de cocción son largos y también por eso los ciacci no han entrado en los menús de los restaurantes. Existen distintas variantes, entre ellas la elaborada con harina de castaña.




