

Si Nápoles es la patria de la pizza, las Montanare, o más cariñosamente “Montanarine”, son su tentación más irresistible. Pequeñas, crujientes y sabrosas, estas pizzitas fritas son un emblema de la tradición gastronómica napolitana y resultan irresistibles con su salsa de tomate, albahaca fresca y parmesano rallado (y, a veces, también con un toque de mozzarella fundida). En Nápoles no hay bar, freiduría o rosticería que se precie que no las exhiba orgullosamente en su escaparate. Y no hay napolitano que no las asocie a una fiesta, un paseo o una pausa golosa por las callejuelas de la ciudad.
Un nombre que cuenta la tradición
El nombre “montanara” tiene sus raíces en la historia campesina. Según la tradición, así se llamaba el sencillo tentempié de los trabajadores que, al bajar de las montañas para trabajar en el campo, comían pequeños panes rellenos de tomate, queso y albahaca durante las pausas. Hoy aquella idea rústica y auténtica se ha transformado en una delicia frita que conquista a grandes y pequeños.
Las Montanare: el street food para cualquier ocasión
Las Montanare no solo están deliciosas, también son versátiles. Perfectas como entrante, ideales para un bufé, irresistibles en una fiesta de cumpleaños o durante un aperitivo en casa. Su formato mini las hace adecuadas para cualquier ocasión, hasta el punto de que hoy se encuentran también en versión gourmet, servidas en los mejores restaurantes y pizzerías con toppings creativos.
Pero atención: la magia de la montanara empieza con una masa bien hecha, con poca levadura y una larga fermentación, que al freírse se vuelve suave, ligera y alveolada. La fritura, estrictamente en aceite de cacahuete, debe ser rápida y a temperatura controlada para obtener una superficie dorada y seca, nunca grasienta.
Y luego está él, el rey del aliño: la salsa de tomate. Debe ser densa y sabrosa, con un toque de aceite de oliva virgen extra y quizá un diente de ajo para aromatizar. Una salsa que no gotee, sino que envuelva el frito con su cremosidad perfumada de albahaca.
¿No estás en Nápoles? Ningún problema: ¡aquí tienes la receta de las Montanarine!
Si no tienes la suerte de pasear por el paseo marítimo napolitano o perderte por las callejuelas de la ciudad, puedes llevar un poco de Nápoles a tu cocina. Gracias a la receta casera de nuestros Cesarini Laura y Ettore de Sorrento, preparar las Montanare es más sencillo de lo que parece. ¡Bastan pocos ingredientes, un poco de paciencia y mucho amor por la tradición!
«Desde siempre, la Montanarina es la imprescindible apertura de las grandes mesas de la cocina partenopea, pero también es la reina del street food, de los aperitivos en compañía y de los fritos irresistibles de los que los napolitanos son auténticos apasionados!»

Montanare napolitanas
Las auténticas pizzitas fritas para cualquier ocasión
Ingredientes
- Para las pizzitas:
- Harina 00 500 g
- Agua 250 ml
- Levadura de cerveza 8 g
- Sal 1/2 cucharadita
Para la salsa y la fritura:- Tomates San Marzano (o una excelente salsa de tomate) 400 g
- Parmigiano Reggiano y caciocavallo rallados al gusto
- Aceite de oliva virgen extra al gusto
- Aceite de semillas al gusto
- Albahaca al gusto
- Sal y pimienta al gusto
Procedimiento
- Amasen durante largo tiempo la harina con el agua apenas tibia en la que habrán disuelto la levadura de cerveza.
- Añadan después la sal y continúen amasando durante unos 5 minutos, hasta obtener una masa lisa, homogénea y bien elástica.
- Formen una bola y déjenla reposar en un recipiente cubierto con film transparente o con un paño húmedo. Dejen levar hasta que duplique su volumen.
- En una sartén, sofrían un diente de ajo en aceite de oliva virgen extra aromatizado con un tallo de albahaca. Luego añadan los tomates San Marzano triturados de forma gruesa y abundante albahaca. Sazonen y dejen cocinar unos diez minutos. Al finalizar la cocción, retiren el ajo.
- Una vez terminada la fermentación, dividan la masa en bolas de 70 g cada una.
- Boleen cada porción, colóquenlas en una bandeja ligeramente enharinada, bien separadas y cubiertas con un paño. Esperen unos 30 minutos.
- Estiren cada bola, preferiblemente a mano (aunque también pueden usar rodillo), formando pequeños discos de masa.
- Pinchen los discos y frían en abundante aceite de semillas a 180°C, procurando que no se inflen en el centro.
- Cuando las pizzitas estén doradas, colóquenlas sobre papel absorbente y condiméntenlas enseguida con la salsa de tomate tibia. Añadan una generosa cantidad de Parmigiano Reggiano y caciocavallo rallados, una pizca de pimienta negra recién molida y terminen con una hoja de albahaca fresca. Opcional: pueden añadir también un pequeño cubo de mozzarella fiordilatte.
- Sirvan las Montanarine bien calientes.