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Tazón de ribollita con dos picatostes de pan

Otoño en la Toscana: la ribollita

La Toscana es un cofre de tesoros únicos en el mundo: ciudades de arte, pequeños pueblos pintorescos, paisajes impresionantes y un patrimonio cultural y artístico que la convierten en un destino imprescindible. Sin olvidar sus vinos y su cocina tradicional.

No es difícil encontrar en la tradición culinaria toscana platos perfectos para llevar a la mesa durante los primeros meses de frío. La ribollita es como un abrazo cálido contenido en un cuenco. Este primer plato – que, gracias a la variedad de sus ingredientes, es también un excelente plato único – deriva de la típica sopa de pan duro y verduras que se preparaba tradicionalmente en algunas zonas del campo toscano.

Paisaje toscano en otoño

El largo tiempo de cocción a fuego lento es lo que realza sus sabores rústicos. Esta “sopa” se cocinaba tradicionalmente en grandes cantidades los viernes, para poder disfrutarla durante todo el fin de semana. Esta costumbre es la que dio nombre al plato, que literalmente se “re-hervía” durante varios días.

Es uno de esos platos que al día siguiente saben aún mejor. La ribollita es popular en toda la Toscana y en otras partes de Italia, con numerosas variantes. Nuestra receta de ribollita contiene alubias cannellini, acelgas y col negra.

Vista aérea de un plato de ribollita toscana con dos picatostes de pan

Ribollita

La sopa de la tradición campesina toscana

DificultadMedia
Porciones6
CosteBajo

Ingredientes

  • 400 g de alubias cannellini secas
  • Algunas hojas de salvia
  • 300 g de acelga picada
  • 2 puñados de col negra picada
  • Media col
  • 2 patatas medianas cortadas en dados
  • 1 cucharada de concentrado de tomate (o 5 tomates pelados)
  • 2 dientes de ajo
  • Cebolla y apio finamente picados
  • 1 zanahoria cortada en rodajas
  • 7–8 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto
  • Pan duro (rústico o casero)

Procedimiento

  • Poned en remojo las alubias cannellini secas en un bol grande con agua y dejadlas reposar durante 2 días.
  • Una vez remojadas, hervid las alubias en una olla con agua a fuego medio junto con algunas hojas de salvia y una pizca de sal. Cuando estén tiernas, separadlas de la siguiente manera: reservad un cucharón de alubias enteras para añadirlo a la sopa al servir. Aplastad el resto de las alubias y devolvedlas a la olla.
  • En una olla grande, calentad un poco de aceite de oliva y sofreíd suavemente la cebolla picada, el apio y el ajo. Cuando estén blandos, añadid la zanahoria y dejadla cocinar unos minutos.
  • Añadid el tomate a la olla y diluid con un cucharón del agua de cocción de las alubias. Incorporad las patatas en dados y dejad hervir a fuego lento durante unos 5 minutos.
  • Añadid el resto de las verduras, salpimentad al gusto y después incorporad el puré de alubias (con su agua de cocción).
  • Cocinad la sopa a fuego lento durante unas dos horas y media, y añadid las alubias cannellini enteras hacia el final de la cocción.
  • Mientras la sopa se cocina, cortad el pan en rebanadas finas y colocadlo en una fuente para horno, alternando capas de pan y de sopa hasta llenar la fuente.
  • Lo ideal es dejar que el pan y la sopa se impregnen hasta el día siguiente.
  • En el momento de hornear, rociad con aceite de oliva, añadid unas rodajas de cebolla por encima y hornead en el horno caliente durante 15–20 minutos.

Paisaje en otoño

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