

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, una ocasión para recordar los logros sociales, económicos, políticos y culturales de las mujeres, pero también para reflexionar sobre las desigualdades de género que aún existen hoy en día.
Si estás buscando una buena idea para un postre que servir en este día de celebración, te recomendamos la receta de nuestra Cesarina Ita de Castelvetrano, una receta para preparar un postre elegante, refinado y vistoso que también puede utilizarse como una original idea de regalo: la Pavlova.
«Esta receta nace del regreso a Sicilia de la familia de mi tío desde Australia. Fue él quien me hizo amar este postre típico de ultramar. Yo os lo propongo en versión siciliana, con la adición de cítricos y fruta típica de mi zona».

La Pavlova: un postre vistoso pero fácil de preparar
La Pavlova es una preciosa tarta a base de merengue rellena de cremosa nata montada y fruta fresca. El contraste entre el crujiente del merengue, la suave dulzura de la nata y el toque ligeramente ácido de la fruta hace que este postre sea simplemente irresistible.
A pesar de que su nombre hace pensar en un origen ruso, sus orígenes se encuentran en Australia y Nueva Zelanda, países que desde siempre se disputan su autoría. Rusa es, sin embargo, la bailarina a la que está dedicada la tarta: Anna Pavlova, que a comienzos del siglo XX realizó una gira por esos países con un enorme éxito. La forma blanca y ligera del postre evocaría precisamente las líneas y la ligereza del vestido de una bailarina.
La Pavlova es un postre majestuoso, lo que lo hace adecuado para ser servido en grandes ocasiones, pero también es fácil de preparar, por lo que puede elaborarse igualmente para un simple almuerzo dominical o una velada entre amigos.

Pavlova
Un postre elegante, perfecto para grandes ocasiones
Ingredientes
- 220 g de azúcar glas
- 110 g de claras de huevo (aprox. 3 claras)
- 1 cucharadita de vinagre
- 200 g de nata fría para montar
- 200 g de fruta variada: naranjas, mandarinas, fresas, etc.
Procedimiento
- Precalienta el horno a 140 °C.
- Cubre la bandeja del horno con papel de hornear.
- Coloca en una batidora el azúcar, las claras y el vinagre, y bate hasta montar a punto de nieve.
- Transfiere el merengue a la bandeja preparada, dándole una forma redonda de unos 10 cm. Con la ayuda de una cuchara, lleva la mezcla del centro hacia el exterior para que quede más baja en el centro y más alta en los bordes, formando una especie de cestillo.
- Hornea en el horno caliente durante 10 minutos a 140 °C.
- Continúa la cocción durante dos horas a 100 °C sin abrir el horno.
- Deja enfriar la Pavlova dentro del horno apagado y cerrado.
- Rellena el hueco del merengue con la nata montada, decora con la fruta y sirve inmediatamente.
Los orígenes del Día Internacional de la Mujer
La celebración se remonta a principios del siglo XX, una época en la que el movimiento feminista empezaba a tomar forma. Una de las primeras conmemoraciones tuvo lugar en 1909 en Estados Unidos, cuando el Partido Socialista organizó una jornada dedicada a los derechos de las mujeres trabajadoras. Sin embargo, el acontecimiento que a menudo se vincula al origen de la celebración es el trágico incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York en 1911, en el que muchas trabajadoras, en su mayoría mujeres inmigrantes, perdieron la vida. Este suceso puso de manifiesto las terribles condiciones laborales a las que estaban sometidas estas mujeres y la consiguiente necesidad de reformas.

En 1910, durante la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, se propuso la idea de un día internacional para promover los derechos de las mujeres y el sufragio universal. En los años siguientes, la fecha se consolidó en torno al 8 de marzo, tras las manifestaciones de mujeres en varios países europeos que reclamaban paz, igualdad y derechos.
El Día Internacional de la Mujer no es solo un momento para celebrar, sino también una ocasión para seguir luchando por una sociedad más justa, porque a pesar de los avances logrados, las desigualdades de género y las injusticias siguen siendo una triste realidad en muchas partes del mundo.