

El verano ha terminado: las temperaturas han bajado y los días ya se están acortando. ¿Por qué no llevar, al menos a la mesa, una nota de color con un plato que caliente el corazón? El risotto de calabaza es un plato tradicional, sabroso y nunca banal, que transmite una atmósfera hogareña y de convivencia que siempre viene bien. Tiñan sus mesas de naranja y déjense conquistar por su sabor y su cremosidad: no se sentirán decepcionados.

Nuestra Cesarina Chiara de Reggiolo ha compartido con nosotros su receta para preparar el plato más representativo de esta época: el risotto de calabaza.

Risotto de calabaza
Un risotto clásico con colores otoñales.
Ingredientes
- 700/750 g de calabaza mantovana
- 350 g de arroz Vialone Nano (mantovano) o Carnaroli
- Aceite de oliva virgen extra al gusto
- 1/2 vaso de vino blanco seco
- 1 chalota (o media si es grande)
- 15/20 g de mantequilla
- Parmigiano Reggiano para mantecado al gusto
- 1/2 rama de apio, 1 zanahoria, 1 cebolla dorada para el caldo
Procedimiento
- Limpien la calabaza y corten la pulpa en trozos pequeños.
- Preparen el caldo con el apio, la zanahoria, la cebolla, los recortes y restos de la calabaza (retirando las semillas) y agua hasta cubrir las verduras. Cocinen hasta que hierva suavemente y ajusten de sal al final de la cocción.
- En otra olla, piquen finamente una chalota pequeña (o media) y sofríanla con aceite de oliva virgen extra. Añadan la calabaza y cocínenla agregando un poco de caldo hasta que esté tierna.
- Ajusten de sal o añadan salamoia boloñesa; si no la tienen, pueden saltear la calabaza con un trocito de romero y un par de hojas de salvia (que luego deberán retirarse).
- Tuesten el arroz en una cacerola y desglacen con 1/2 vaso de vino blanco. Cuezan el arroz añadiendo el caldo poco a poco. Tras 5 minutos, incorporen la calabaza ligeramente aplastada con un tenedor.
- Continúen la cocción del arroz añadiendo caldo según sea necesario.
- Mantengan el arroz al dente y mantequen todo con la mantequilla. Añadan Parmigiano Reggiano al gusto, poco a poco.
Esta es la base del plato, a la que se puede añadir salchicha mantovana (como en la foto), amaretti desmenuzados (si se quiere recordar el sabor del tortello de calabaza) o una reducción de vinagre balsámico.